600 despidos en Nissan

Despidos masivos en Nissan

 La mayoría del comité de empresa acuerda con la patronal de Nissan 600 despidos y el XXIV convenio de empresa con vigencia por tres años

 Por la escala móvil de horas de trabajo manteniendo el salario, basta de despidos

Que la crisis la soporten los capitalistas.  Apertura de los libros comerciales.

¡Asamblea general para aprobar un plan de lucha!

Por agrupaciones clasistas en todas las fábricas de todas las marcas

Los sindicatos mayoritarios del comité de empresa de Nissan compuestos por SIGEN- USOC (5 delegados), CCOO (6 delegados), UGT (5 delegados), aprobaron a principios de mayo el preacuerdo con la empresa llevado adelante por la comisión negociadora. Según un comunicado de CGT (2 delegados) el acuerdo alcanzado “no se acerca ni de lejos a las últimas reivindicaciones que unificamos con el resto del comité de empresa”, lo que deja traslucir que la oferta aceptada está por debajo de los acuerdos consensuados por los sindicatos que forman parte del Comité de Empresa.  El preacuerdo confirmado el 11 de mayo en asambleas de las secciones sindicales, consuma el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que anunció la empresa en abril, y que dio lugar a la movilización de los trabajadores de los centros de Zona Franca y Montcada en Barcelona. Los 600 despidos fueron negociados de tal suerte que se implementa un plan de prejubilaciones sobre la base del paro, más una compensación por parte de la empresa hasta el 85% del salario que se cobrará hasta los 63 años más una prima de adhesión del 5%. La medida afecta a 450 trabajadores industriales, además de otras 50 bajas voluntarias de personal contratado antes de 2013 del sector industrial, incentivadas con una indemnización de 50.000 euros suplementaria a la legal, y 100 trabajadores de diversas actividades no industriales cuyas funciones no se especifican.

Fotografía de Cristóbal Castro
José Vicente de los Mozos, responsable industrial de Nissan-Renault; Gianluca de Ficchy, presidente europeo de Nissan, y Genís Alonso, consejero director general de Nissan en España

Una decisión como la que el comité de empresa ha pactado con la empresa necesariamente debería pasar por una asamblea de todo el personal de los centros afectados. Es elemental que todos los compañeros tengan la oportunidad de expresar su opinión en una asamblea general, porque está a la vista que existían posiciones divergentes, que consideran el acuerdo insuficiente y que no han podido expresarse ante el resto de los compañeros de los dos centros afectados. Por otra parte, las asambleas de afiliados a los sindicatos no constituyen la mayoría de los trabajadores de la empresa.

Nissan ha tenido en 2018 uno de los peores resultados de la última década con una caída del beneficio del 57% hasta los 2.590 millones de euros de acuerdo con la información vertida en su junta de accionistas, y la previsión de la empresa es que el resultado de este año será aún peor, con un beneficio de 1.380 millones. La empresa anunció que en 2020 cerrará su planta en Reino Unido pasando por encima de compromisos de permanencia sobre la base de subsidios del Gobierno. También anunció recortes en sus operaciones en Turquía y el cierre de una planta allí.

Mientras muchos analistas afirman que la crisis del sector del automóvil es resultado de la transición hacia la producción del coche eléctrico, la realidad es que estamos ante una crisis de sobreproducción. La anarquía brutal de la producción capitalista de mercancías ha vuelto a inundar al mundo de coches saturando la posibilidad de sacar los stocks a pesar de las políticas de descuentos, los créditos blandos, y los bajos tipos de interés.

Por detrás de la crisis del sector está la caída de la venta de coches en el principal mercado del mundo: China. La retracción de la demanda en ese país ha golpeado de lleno a los principales fabricantes de coches de todo el mundo, empezando por los europeos y japoneses. Estamos ante una crisis industrial en evolución en el sector del automóvil. Lo que ocurre en Nissan está pasando en toda la industria. Los pronósticos de una mayor desaceleración de la economía internacional en 2019 y 2020 de todos los organismos multilaterales como la OCDE y el FMI, hacen prever que la crisis del sector va a ir en aumento. En estos días, Fiat Chrysler ha ofrecido a Renault -el socio estratégico de Nissan-, una fusión que el fabricante francés está considerando. Un acuerdo para esa fusión va a suponer nuevos despidos a escala global en la industria del automóvil. Nissan sabe que el sector hace frente a una crisis global, por eso se ha negado en redondo a dar ninguna garantía de estabilidad para el empleo en el futuro en sus plantas en España y en el XXIV convenio dice de forma tibia, que intentará no acometer más despidos en el futuro.
Pero al mismo tiempo se ha negado a hacer inversiones en sus plantas españolas, lo que indica que no espera que la producción remonte en el futuro.

Las afirmaciones de los sindicatos mayoritarios de que este era el mejor convenio posible, teniendo en cuenta la situación de la empresa, eluden la cuestión de cómo hacer frente a una crisis industrial que amenaza de forma creciente al empleo. UGT ha llegado al colmo al señalar que

“En UGT estamos preocupados por el futuro industrial. Con la presión hecha por toda la plantilla no hemos conseguido que la empresa se pronuncie al respecto, siendo más preocupante aún que, o mucho nos equivocamos, o de “momento” no tienen nada que ofrecernos. Esto nos obliga a no bajar la guardia y, en cuanto se forme gobierno, mantener los contactos necesarios para conseguir que la empresa se pronuncie con respecto al futuro inmediato. Como hace tiempo que venimos diciendo en otras hojas informativas, esto solo se puede resolver políticamente.”

El sindicato UGT fía el futuro del empleo en Nissan al Gobierno de Pedro Sánchez, ¡como si la reestructuración industrial de España no la hubiese hecho el PSOE con Felipe González a la cabeza! Esto significa que la apuesta de UGT y de CCOO (que sueña con que Unidos Podemos entre en el gobierno en coalición), es desmovilizar a los trabajadores y pedirle al Gobierno que negocie con Nissan. Qué pasa ¿es que no son capaces de ver adónde llevó la negociación de Nissan con el Gobierno británico? La defensa de nuestros puestos de trabajo y de nuestros derechos, no se puede confiar al gobierno que prepara nuevos ataques contras los trabajadores. Las direcciones de CCOO y UGT nos llevan a una derrota sin lucha, lo que abrirá las puertas a nuevos ataques por parte de la patronal.

La crisis industrial es global. La industria del automóvil cierra y despide en todo el mundo, y lo hará de forma creciente. Todo ello implica la necesidad de una estrategia para hacer frente de forma unificada a la ofensiva de las patronales del sector. Es necesario formar agrupaciones clasistas en todas las fábricas del sector del automóvil, en todas las empresas. El objetivo es crear una intersindical del sector del automóvil y para ello hay que impulsar un congreso de las bases de los sindicatos de  este sector y de la industria del metal.

 

El programa elemental para frenar los despidos es exigir que se aplique una escala móvil de horas de trabajo. Es decir repartir la carga de trabajo entre todos los trabajadores en cada planta y reducir las horas de cada trabajador, de acuerdo con la producción que haya, manteniendo el salario de cada trabajador. La reivindicación central es que la escala móvil de horas de trabajo impida los despidos y garantice el salario. Hay que responder con un plan de lucha aprobado en asambleas que involucre a todos los trabajadores de la industria del automóvil. Nissan no tiene pérdidas, simplemente gana menos. Si hay que reducir la producción porque caen las ventas, la crisis la deben soportar los capitalistas y no los trabajadores. Debemos exigir la apertura y el control de los libros comerciales para saber cuál es la realidad de la empresa. Nunca sabemos cuánto pierden o cuánto ganan ya que esos números los manejan en secreto según su conveniencia.
El problema no afecta solamente a las plantas en España. También lo hace en Reino Unido, Turquía, China, Argentina (ver artículo del 19 de marzo) y seguramente en muchos otros países. La intersindical del sector debe entrar en contacto con los sindicatos de la industria en el resto de los países y construir una red internacional de resistencia a los planes de las patronales del sector.

 

Solo una profunda organización clasista de las bases en las fábricas permitirá hacer frente a los planes de despidos en el sector y en las industrias en general. En la perspectiva de la lucha contra los despidos mediante la ocupación de las fábricas, en defensa del empleo y del salario, organicémonos en agrupaciones clasistas.

 

Solo la organización de los trabajadores de forma independiente de la burguesía, y la lucha por un programa de clase de los trabajadores podrá frenar esta ofensiva.

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