¿Hacia dónde va Europa?

¿Hacia dónde va Europa?

Declaración del Encuentro de emergencia sobre Europa del Centro socialista balcánico Christian Rakovsky y la Red online RedMed ante las elecciones europeas 2019 ​​​​​​​

Por Secretariado de la Red online RedMed y Secretariado del centro socialista balcánico Christian Rakovsky

 

1. Europa está siendo transformada rápidamente en un campo de batalla crucial de una guerra de clases internacional.

La persistente lucha que ya lleva 6 meses de los chalecos amarillos en Francia, la revuelta de los trabajadores en Hungría contra la ley esclavista introducida por la extrema derecha nacionalista del régimen de Orbán, el descontento y las movilizaciones de masas en Serbia, Albania, Rumania, y en todos los Balcanes, son el preludio de una Nueva Ola de confrontaciones sociales y levantamientos políticos en el continente europeo.

La fuerza directriz del nuevo surgimiento de las masas en Europa y más allá, como los levantamientos revolucionarios en Argelia, SudánHaití, etcétera demuestran que la crisis capitalista es global. No sólo sigue siendo irresoluble, a más de una década de su erupción, también está entrando en una nueva fase explosiva. Todas las medidas extraordinarias usadas durante el último período (paquetes de estímulo, Quantitative easing, etc.) están agotados, incluso han producido burbujas especulativas más gigantes que aquellas que estallaron en 2007 – 2008 hundiendo a la economía mundial en una tercera gran depresión. Incluso el FMI advierte que la economía mundial se enfrenta, el 2019 – 2020, a una baja global sincronizada.

El más consciente y fuerte sector de la clase capitalista, en el centro del capitalismo mundial, los Estados Unidos, admiten el impasse de su sistema y la amenaza a su sustentabilidad.

En su discurso de enero de 2019, el presidente de Estados Unidos Donald Trump encontró necesario advertir acerca del ” peligro del socialismo” que surge, por primera vez, “desde dentro de América”, ya no desde la occisa Unión Soviética.

Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, el mayor fondo de inversión en el mundo, como respuesta a la extraña pero reveladora pregunta del Congreso de Estados Unidos ” ¿es usted un capitalista o socialista?” remarcó: ” yo soy un capitalista pero ¡el capitalismo está quebrado!” en la reunión anual del instituto Milken, a fines de abril de 2019, Alan Schwartz de Guggenheim Associates advirtió que “lo que realmente está viniendo es una guerra de clases. A través de los siglos lo que hemos visto cuando las masas piensan que las Eli tienen demasiado, una de dos cosas sucede: La legislación para redistribuir la riqueza… o la Revolución para distribuir la propiedad” (Financial Times, 2/5).

Los capitalistas sopesan otra vez el dilema de, por un lado, hacer concesiones o, por el otro, enfrentarse al peligro creciente de la revolución social. Pero ellos saben la profundidad de la crisis que convierte a las concesiones en muy limitadas, de corto alcance, ineficientes para repeler el peligro. En el mismo artículo sobre la reunión del instituto Milken, “otro ejecutivo de los servicios financieros, quien donó a la campaña presidencial de Hillary Clinton el 2016, le dijo al Financial Times: “pagaría 5% más de impuestos para hacer del mundo un lugar un poquito menos temible”.

Cualquier posible, siempre problemática confesión de parte de las clases dominantes tiene el objetivo de hacer del mundo, no un lugar seguro para los intereses capitalistas sino solamente, en el corto plazo, “un poco menos temible” para ellos…

La Unión Europea imperialista es extremadamente vulnerable al impacto de esta nueva agudización de la crisis global y al fuego y la furia de la guerra comercial lanzada por la América de Trump contra China, y la mismísima Unión Europea, especialmente Alemania.

Mario Draghi, director saliente del Banco Central Europeo, la misma persona que se volvió famosa por su declaración en 2012 que haría “lo que fuera para salvar al euro”, en una declaración reciente luego de la reunión del Banco Central Europeo admitió el impasse estratégico que enfrenta el Banco Central de la Unión Europea al decir: “en una habitación oscura los podemos mover solo con pequeños pasos”.

2. La Unión Europea se enfrenta a su versión de “niponización”: una prolongada caída del crecimiento en una combinación mortal con deflación.

Todas las heridas abiertas hace más de 10 años continúan y comienzan a agravarse: la crisis bancaria y de deuda europea, la crisis de la eurozona, el caos post Brexit, la bomba de tiempo italiana, la no integración de los Balcanes occidentales, los crecientes desequilibrios y rupturas entre el norte y el sur, Europa central/oriental y occidental, incluso en su eje germano francés de proyecto de integración capitalista europea total.

3. Combinadas y en interacción con la desoladora situación económica están las nuevas crisis de régimen político (Gran Bretaña, Francia, España, Italia) y los riesgos geopolíticos.

Europa está en las puertas del volcán de Medio Oriente, con el peligro de guerra ahora expandiéndose desde el este Mediterráneo, Chipre y el Egeo hacia los Balcanes como resultado de los antagonismos imperialistas y los intereses en conflicto de las burguesías locales acerca de los recientemente descubiertos depósitos de gas y líneas de transferencia de energía hacia Europa.

En los bordes orientales de Europa, así como en los fragmentados y empobrecidos Balcanes reducidos a un manojo de protectorados de la Unión Europea y bases militares de la OTAN, la política de encierro y aislamiento sobre Rusia llevada adelante por el imperialismo y el consecuente alejamiento entre ambos crean condiciones peligrosas que amenazan con la guerra y la catástrofe, mucho más allá de la guerra híbrida que ya está en curso en la región de Donbass.

4. Las clases dominantes de Europa, en defensa de sus intereses antagónicos capitalistas e imperialistas se han mostrado completamente incapaces de unificar económica y políticamente al continente. Esta es la tarea histórica de la clase obrera europea para evitar ser enterrada bajo las ruinas del proyecto europeo de integración capitalista.

Ahora los capitalistas intentarán nuevamente imponer cargas aplastantes sobre una población que ya se encuentra exhausta y empobrecida, que tiene que luchar por su vida en una nueva ronda de conflictos sociales. No hay solución en una Unión Europea imperialista en desintegración, que no puede ser “reformada” o “democratizada”, como afirman los liberales y reformistas.

Tampoco hay solución en una regresión a los límites del estado nacional burgués, las condiciones de una economía de avanzada internacionalización e integración. Esto agravará enormemente los sufrimientos de las masas, mientras la vida política se verá envenenada con el reforzamiento de los demagogos de extrema derecha y los fascistas.

Llamamos a todos los trabajadores y las masas populares en la Unión Europea a abrirse su propio camino socialista hacia fuera de este sistema capitalista sin salida:

¡Ni “europeísmo” burgués ni “euroescepticismo” nacionalista sino internacionalismo proletario!

¡Abajo la Unión Europea imperialista y la OTAN, por el poder obrero y la unificación socialista de los Balcanes y del continente europeo, desde Lisboa a Vladivostok!

¡Abajo con los partidos que sirven a la explotación capitalista y al imperialismo!

5. El sistema político de gobierno tradicional burgués, con la derecha/centro-derecha y socialdemocracia/centro izquierda alternando en el poder, se encuentra desacreditado por las medidas bárbaras de austeridad impuestas por ambos sobre las masas populares. El resultado es la amenaza del ascenso de la extrema derecha, incluyendo formaciones abiertamente fascistas, que intentan explotar demagógicamente y desorientar el descontento social hacia sus objetivos ultra reaccionarios.

La extrema derecha y los fascistas utilizan la ola de migrantes desesperados desde Medio Oriente y el África sub-sahariana como chivos expiatorios para desorientar el enojo popular desde los reales culpables de su situación desastrosa, los capitalistas, al fomentar la xenofobia, el racismo, la islamofobia contra las víctimas mismas del asalto y guerra imperialistas.

“La fortaleza de Europa” fue construida por el capitalismo liberal en primer lugar. Está levantando paredes contra los refugiados condenándolos a ahogarse en el Egeo y el Mediterráneo o a ser prisioneros en nuevos campos de concentración llamados “puntos calientes”.  Al mismo tiempo, a pesar de utilizar la llamada “crisis migrante o de refugiados” como un chivo expiatorio, condena a sus propios ciudadanos a la miseria social.

Los partidos y gobiernos que han impuesto la carga de la crisis sobre las masas populares, los culpables del ascenso de la extrema derecha, ahora llaman a apoyarlos en las elecciones contra el monstruo Frankenstein que ellos mismos han producido en primer lugar.

El socialdemócrata Frans Tiemmermans, candidato a presidente de la entrante Comisión Europea ha llamado, con el apoyo de la socialdemocracia europea y Syriza en Grecia, a “una alianza progresiva desde Macron a Tsipras“!!!

Esta es la receta del desastre. La lógica del mal menor desarma al pueblo, y lleva finalmente al mal mayor.

Todas las experiencias pasadas, por ejemplo, en España en 1936-39, o en Grecia luego de la Segunda Guerra Mundial o ahora, con Syriza capitulando frente a la Unión Europea, el FMI y los capitalistas griegos en 2015, lo prueban una y otra vez.

La independencia política de la clase obrera de todos los partidos de la burguesía y del Estado capitalista es una pre-condición para convertirse en la fuerza que lidere a las masas pauperizadas en una lucha por una salida socialista a la crisis, una lucha por el poder.

La extrema derecha y el fascismo tienen que estar combatidos en primer lugar con los métodos de la lucha de clases, con la movilización de la clase obrera y con la acción directa en las calles, no mediante el voto a los representantes políticos del capitalismo, que en su decadencia generan la barbarie fascista. El movimiento obrero es la única fuerza capaz de bloquear el camino a Le Pen, Salvini, Gauland, Strache, Wilders, Orbán o los nazis de “Amanecer Dorado”. Nuestro grito de guerra es:

¡Por un frente único de los trabajadores y las organizaciones populares para aplastar al fascismo en cada barrio, pueblo, y país!

¡No pasarán!

6. La tarea crucial frente a la clase obrera, y las masas empobrecidas, es prepararlas para las batallas que vienen, con la necesaria orientación política revolucionaria, programa, organización.

El pre requisito necesario para esta preparación y catalizador para el lanzamiento de una contraofensiva obrera y popular en este nuevo período es la reorganización y rearme político de la vanguardia obrera y de la dispersa izquierda revolucionaria.

Los desafíos históricos de nuestro tiempo de crisis global condena al fracaso a todas “soluciones” por vías del medio. Las vacilaciones entre el oportunismo y el sectarismo, condenan al centrismo en la extrema izquierda a la parálisis y la desintegración.  Esto se ve claramente en la pésima situación de la extrema izquierda a ambos lados del Atlántico (la autodisolución de ISO  en los Estados Unidos, la división en CWI de sus secciones en Irlanda, Bélgica y Grecia, la incapacidad de “el partido amplio” NPA de Francia para incluso intervenir en las elecciones europeas, la división, interna, no declarada, de la coalición de Antarsya en Grecia, etc.)

Por el fracaso, hasta ahora, de la extrema izquierda para ganar el espacio perdido por los partidos capitalistas tradicionales y reformistas usualmente se culpa al “conservadurismo” de las masas, particularmente luego de los golpes recibidos durante la última década, los retrocesos, las traiciones de las burocracias en los partidos y sindicatos, o por la brutal represión estatal y agresión imperialista como en Medio Oriente y los Balcanes.

Esta interpretación sesgada se olvida que es precisamente el carácter conservador de la conciencia de las masas (como explica Trotsky en su Historia de la Revolución Rusa), la falta de una adaptación automática a los cambios rápidos en la situación objetiva, la causa de golpes agudos y rupturas repentinas en la conciencia que se traducen en erupciones inesperadas de movimientos de masas que usualmente la policía malinterpreta como resultado de actividades ocultas de conspiradores, agitadores y agentes foráneos.

Los quiebres en la conciencia de las masas a partir de los golpes provenientes de los cambios dramáticos en las condiciones objetivas son grietas que permiten una intervención política propiamente dicha de parte de la vanguardia revolucionaria capaz de avanzar en el movimiento de masas ganándose el derecho a liderarlo hasta la victoria.

Este no es un proceso lineal. La vanguardia tiene que aprender de las masas, elaborar críticamente estas experiencias para avanzar en las políticas programáticas y consignas apropiadas para cada fase de la lucha de clases. En su Historia de la Revolución Rusa, el líder bolchevique remarcaba que en 1917 la diferencia crucial entre los bolcheviques y los otros partidos políticos, los mencheviques y los socialrevolucionarios, era que los bolcheviques podían aprender de las masas, aprehender los cambios en la situación, en la conciencia de las masas, en el ritmo de los hechos, y consecuentemente, no adaptarse a las limitaciones de la conciencia de masas pero elaborar su política revolucionaria para la paz, el pan y la tierra. Sus oponentes, al contrario, trataban sólo de imponer desde arriba sobre las masas sus esquemas preconcebidos pregonando su programa de colaboración de clases y chauvinismo.

7. Esta lección de la Revolución Rusa de 1917 adquiere una actualidad urgente hoy en día, mientras sucesivas olas gigantes de movilización de masas irrumpen, impulsadas por la crisis capitalista global, primero en 2010 – 2013, y luego en 2018 – 2019.

Los movimientos de masas de la última década fueron y son muy heterogéneos. Varios sectores de las clases subalternas se ponen en movimiento, una población heterogénea con intereses diversos, incluso en conflicto, expresan diferentes experiencias y niveles de conciencia, pero están unidos por la resistencia a un proceso común de destitución brutal, de proletarización abrupta y rápida pauperización.

Todos los movimientos de masas contra la dramática degradación de las condiciones de vida, a pesar de comentar de un problema social particular o una demanda económica parcial, por ejemplo contra el incremento de precios del pan (Sudán) o los impuestos a los combustibles (Francia)  o por el derecho al aborto legal (Argentina) rápidamente toman un carácter político que choca violentamente con las tendencias generales dominantes del capitalismo global como un sistema en declinación histórica en una profunda crisis estructural universal.

La población heterogénea que lucha está compuesta por estratos populares de las clases subalternas. La clase obrera, los desempleados o precarizados son una parte importante de los movimientos de masas usual y fácilmente clasificados como pequeñoburgueses, populistas, incluso reaccionarios o fascistas, como en el caso de los chalecos amarillos.

La clase obrera no está ausente para nada en estos movimientos. Lo que está ausente es la hegemonía política de la clase obrera a la cabeza de las masas pauperizadas como condición para la posibilidad de la victoria.

Esta hegemonía, una tarea crucial para los partidos revolucionarios de combate, no puede ser conquistada si las burocracias de los sindicatos y sus satélites centristas impiden el desarrollo de la clase obrera y su acción política como clase universal, en el sentido señalado por Marx: una clase que no puede emanciparse a sí misma sin luchar por la emancipación humana universal de todas las formas de explotación, opresión, humillación de un ser humano por otro ser humano, el comunismo mundial.

La clase obrera tiene que superar los límites de “una conciencia espontánea de sindicato” (Lenin) proveniente de la relación inmediata entre empleador y asalariado. Una real política proletaria revolucionaria tiene que seguir fielmente el “imperativo categórico” formulado por Marx: “derribar todas las condiciones por las cuales un ser humano es estropeado, esclavizado, olvidado, y despreciable.”

Esta afirmación de Marx es una guía y una advertencia para evitar tanto un universalismo “obrerista” abstracto así como la disolución del rol de la clase obrera en una infinidad fragmentada de movimientos sociales particulares; en un simple movimiento “del reclamo único”, del activismo de protesta por derechos dentro del marco de reformas político-jurídicas, sin derribar al capitalismo y abolir las clases y la barbarie de clase, por fuera de la clase obrera y de la lucha de clases como un todo. Nuestra lucha es por una sociedad sin clases, sin estado, donde “el desarrollo libre de cada uno será la condición para el desarrollo libre de todos” (Manifiesto Comunista).

8. Desde este punto universalista concreto de avanzada tenemos que avanzar y concretar en cada coyuntura particular, lugar y tiempo, un programa para la emancipación social, por una salida socialista a las catastróficas condiciones de hoy en día. Las líneas generales de tal programa revolucionario deberían ser:

¡Fin a las medidas de “austeridad” del canibalismo social!

¡Trabajo, salarios,  vivienda y vida digna para todos los sectores populares, con educación, salud y servicios sociales gratuitos!

¡Cancelación la deuda de los tiburones financieros!

¡Nacionalización de la banca y todos los sectores estratégicos de la economía, resarcimiento a los grandes capitales, bajo control obrero!

¡Planeamiento democrático de la producción de acuerdo a las necesidades sociales de la mayoría absoluta de la población, no para el beneficio de unos pocos!

¡Abolición del aparato represivo del Estado capitalista! ¡Todo el poder a los consejos obreros, de los pobres de la ciudad y el campo!

¡Por la Comuna y la Federación Socialista de Comunas en nuestra región, los Balcanes, en Europa, y en todo el mundo!

9. Para tomar nuestro destino en nuestras manos, en las condiciones actuales, debemos desarrollar una red internacional de luchadores militantes; un diálogo abierto, franco y camaraderil con todas las fuerzas revolucionarias, emancipatorias, provenientes de diferentes tradiciones políticas de nuestra problemática época, de perspectivas, programa y organización; planes de acción común en solidaridad a escala regional, continental e internacional sobre todos los hechos políticos y social económicos candentes de hoy, así como contra la guerra imperialista, los enormes riesgos geopolíticos, el cambio climático y los peligros ambientales de extinción de toda la vida sobre el planeta.

Sobre la base de acciones comunes, de una discusión constante, a través del intercambio de experiencias de lucha, podríamos avanzar hacia la tarea política más crucial y urgente en la preparación de la revolución socialista internacional:

Construir partidos obreros revolucionarios de combate sin burócratas

¡Construir un nueva internacional revolucionaria!

Secretariado del centro socialista balcánico Christian Rakovsky

Secretariado de la Red online RedMed

Mayo 2019

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